Día del Amor: ¿por qué catar chocolate puede ser un mejor plan que regalarlo?
Mirar, oler y saborear con atención permite descubrir este alimento desde otra perspectiva, una invitación a compartir el momento más allá del consumo habitual.

El chocolate suele asociarse a regalos y celebraciones, pero rara vez se consume con pausa. En fechas como el Día del Amor, que se celebra cada 14 de febrero, expertos en cacao proponen un enfoque distinto, es decir, aprender a catar chocolate para entender qué se está comiendo, de dónde proviene y por qué ciertos sabores permanecen más que otros.
En esta línea, Santiago Peralta, fundador de Paccari, marca ecuatoriana reconocida por su trabajo con cacao fino de aroma, orgánico y con un modelo de comercio justo, plantea que la cata de chocolate no es una práctica reservada a expertos. A su juicio, se trata de un ejercicio sencillo que invita a detenerse, activar los sentidos y resignificar un consumo que suele ser automático. Desde esa mirada, el ejecutivo comparte a continuación algunas claves para poder disfrutar de este producto que ha acompañado a la humanidad desde tiempos ancestrales y que, no por casualidad, ha sido catalogado un alimento “digno de los dioses”.
Observar antes de probar: la experiencia comienza con la vista. El color del chocolate debe ser profundo y homogéneo, sin manchas ni tonos opacos. El brillo y la superficie lisa indican una correcta manipulación del cacao y un buen templado. Para Peralta, este paso permite anticipar calidad y cuidado en la elaboración, algo que muchas veces se pasa por alto al abrir una envoltura con apuro.
Escuchar el quiebre: al partir la tableta, el sonido entrega información relevante. Un quiebre limpio, firme y seco suele estar asociado a chocolates bien cristalizados, donde la manteca de cacao mantiene su estructura natural. Este gesto, aunque breve, marca una diferencia clara frente a productos más procesados o con exceso de aditivos.
Oler y reconocer el origen: antes de llevar el chocolate a la boca, el olfato cumple un rol clave. Al acercarlo a la nariz, emergen aromas que pueden recordar frutas tropicales, flores, frutos secos o notas más terrosas, dependiendo del origen del cacao. “En chocolates como los de Paccari, elaborados con cacao fino de aroma, orgánico y sin saborizantes artificiales, estas notas resultan más nítidas y fieles a su procedencia”, precisa el líder de la compañía.
Dejar que se derrita lentamente: uno de los errores más comunes es morder el chocolate de inmediato. La recomendación es dejar que se funda lentamente en la boca, permitiendo que el calor libere sus sabores de forma progresiva. La textura, la cremosidad y la evolución del gusto revelan matices que no aparecen en un consumo rápido, especialmente en chocolates con alto porcentaje de cacao.
Poner atención al final: el retrogusto, esa sensación que permanece después de tragar, completa la experiencia. Un buen chocolate no deja una sensación pesada ni empalagosa, sino un sabor limpio y persistente, por lo que para Santiago Peralta este último momento es clave, ya que permite identificar la calidad del cacao y el equilibrio de la receta.
De este modo, realizar la cata en pareja transforma el momento en una instancia de conversación y descubrimiento, donde cada sensación percibida abre espacio al intercambio y la reflexión. “Más que un gesto romántico tradicional, es una experiencia compartida que invita a desacelerar y a disfrutar con mayor conciencia, incluso en una fecha tan simbólica como lo es el Día del Amor”, concluye el fundador de Paccari.

